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Experiencia Migratoria06 Jan 11 - 03:30
Foto: Frontal de carril de carreras "El Dollar de La Florida", Cardonal. Esta publicación está fundamentada en los resultados obtenidos en el trabajo en el foro“Experiencia migratoria” llevado a cabo en Julio de 2006 Cardonal Hidalgo por Lara Speckmann e Ivan Hernández Trejo así como “Migración y Remesas en una Comunidad Indígena Otomí del Estado de Hidalgo” elaborado por el Grupo Interdisciplinario sobre Mujer, Pobreza y Trabajo, A.C. (GIMTRAP). Ya se ha hablado mucho sobre el tema de la migración hacia la frontera norte de nuestro país, diversas fuente indican que en México el incremento de la explosión demográfica de la segunda mitad del siglo XX y la desigualdad en las inversiones de las regiones, influyeron notoriamente en la tendencia a la migración tanto en la interna como en la internacional. Un amplio número de población dejaba el campo empobrecido y se dirigía hacia las ciudades en vías de industrialización y desarrollo, como el Distrito federal, Guadalajara, Monterrey y las ciudades fronterizas como Ciudad Juárez y Tijuana, estas últimas como opción para el paso hacia la gran potencia del norte. La participación indígena en estas corrientes migratorias estaba presente pero no era significativa; las ocupaciones que dejaba la población mestiza rural eran ahora para los indígenas, por lo que estos no migraron en los cincuenta y sesenta en la misma proporción que la población no india. (Nolasco, 1995; Álvarez, 1995; CNDH, 1999; Brambila, 1985, entre otros), aunque en lo personal me referiría como población no indígena. En el Estado de Hidalgo la migración a Estados Unidos comienza a darse a partir de 1930, por la condición económica y social de México y la demanda de mano de obra en los estados del sureste norteamericano. Hasta la década de los ochenta, la migración principal era interna con destino al Distrito Federal, Pachuca y Tijuana. Recientemente la migración internacional indígena otomí del Estado de Hidalgo llega a ser tan significativa, que el INI registra que es, después de los Mixtecos, Zapotecos y Chinantecos en Oaxaca, el grupo de indígenas con mayor número de emigrantes (Sedesol, 2000), tanto así que a partir del Censo del 2000 el municipio de Ixmiquilpan está dentro de los municipios que registran muy alta intensidad migratoria a nivel nacional (CONAPO, 2000). Álvarez menciona que las principales causas que motivaron la emigración de población del estado son el bajo ingreso, subempleo, insatisfacción en el trabajo, así como aspiraciones educacionales (1995:246), sin olvidar la baja productividad de la tierra característica de la parte en que se encuentran el Valle del Mezquital, asiento del municipio y de la localidad de estudio. Igualmente afirma que hasta 1980 la emigración a Estados Unidos había sido irrelevante numéricamente, pero a partir de 1982 se elevó principalmente en algunas comunidades del Valle del Mezquital (Ibid, 247). La migración de los habitantes del Mezquital se dirigía preferentemente a Pachuca, la capital del estado, a México y en menor grado hacia Tula y Ciudad Sahagún en Hidalgo, pero al no tener la suficiente capacidad para sufragar la necesidad de trabajo renuevan la posibilidad de emigrar al norte Una de las cosas que el estudio “Migración y Remesas en una Comunidad Indígena Otomí del Estado de Hidalgo” deja en claro es que la migración es mucho más que una estrategia de subsistencia, y que no solamente se emigra por carecer de fuentes de trabajo, pues en El Tephé comunidad perteneciente al municipio de Ixmiquilpan donde han logrado generar actividades turísticas productivas suficientes para la obtención de los recursos con los cuales cubrir las necesidades básicas de sus habitantes, que en este caso es interesante dado que esta comunidad es de tipo ejidal y los beneficios se distribuyen más ampliamente que en el de un desarrollo menos abierto como podría ser el de una iniciativa privada, también se presenta una migración considerable. Las necesidades por la cuales migraron por primera vez, ya han sido resueltas y sin embargo, continúan migrando aunque para ello vayan reinventando nuevas necesidades, estén decididos a soportar los riesgos que corren al cruzar, la separación de sus seres queridos, los temores, incomodidades, esfuerzos e injusticias de vivir ilegalmente en el otro país. Parece que en esta comunidad la migración es importante para incrementar sus ingresos en menor tiempo, para mejorar respecto a otros hogares más acomodados y para asegurarse un estilo de vida superior al que podrían tener solo dependiendo del ingreso y beneficios que el trabajo en la localidad pueda ofrecer. Pero al mismo tiempo que la migración es una estrategia importante para esta población, el balneario y las fuentes de trabajo son opciones que ayudan al arraigo, pues ven en su pueblo que las condiciones de vida han mejorado. Esto es evidente si se compara con los pueblos vecinos que carecen de estos establecimientos: una migración tan alta y definitiva, en donde solo quedan monumentales viviendas vacías. Igualmente se corroboró que un factor importante que impulsa la migración en esta localidad es el capital social que se ha ido incrementando, no solo por las redes de familiares y amigos, sino por las redes de intermediarios en donde a través de la información se facilita al migrante su llegada y acomodo, como la inserción rápida en el mercado laboral estadounidense. El fenómeno migratorio ha alcanzado dimensiones evolutivas que nos debe hacer replantear algunos aspectos del fenómeno, una búsqueda constante de alternativas viables para minimizar los impactos negativos que deja a su paso, en una sociedad local que hace frente a problemas tales como la desintegración familiar, deserción en la escuelas, índices considerables de alcoholismo y drogadicción en la población joven de nueva generación, entre muchos otros problemas de corte social. Debido al proceso de transición de las motivaciones para migrar, de un estado de necesidad a un estado de consumo, debemos replantear las posibles alternativas que aporten elementos tangibles para combatir de las secuelas negativas del fenómeno migratorio, se debe buscar en las nuevas generaciones un nivel de concientización mayor, ampliar su visión, generar elementos que alimenten su interés por quedarse y desarrollarse personal, profesional, y económicamente en nuestro país. Es nuestra responsabilidad generar las condiciones que permitan una pauta para que las nuevas generaciones sean motor generador de nuevas propuestas para el desarrollo de nuestras localidades rurales. Bibliografía Speckmann, Lara, Hernández Trejo, Ivan. Foro “Experiencia migratoria”,Cardonal Hidalgo Julio de 2006. (Sin publicar) Grupo Interdisciplinario sobre Mujer, Pobreza y Trabajo, A.C. (GIMTRAP). “Migración y Remesas en una Comunidad Indígena Otomí del Estado de Hidalgo”.Thepé Ixmiquilpan Hidalgo enero de 2003. Álvarez Mundo, Juana. La emigración internacional en el estado de Hidalgo. En Pablo Vargas González Hidalgo: Población y Sociedad al siglo XXI. Pachuca, Edo. de Hidalgo: Centro de Estudios de Població de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Pp. 243-264. 1995. Nolasco, Margarita. Migración indígena en las fronteras nacionales. México: Centro de Ecología y Desarrollo. 1995
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