TURISMO RURAL COMO ESTRATEGIA DE DESARROLLO

    06 Jan 11 - 04:31


    Por: Ivan Hernández Trejo

    Es innegable el hecho de que el sector turístico tardara en recuperarse de esta crisis por la que atraviesa, es cierto también que es un buen momento para reconsiderar y analizar los futuros escenarios en los que la actividad tendrá que desarrollarse, es imprescindible crear estrategias que permitan una mayor diversificación del sector con proyectos turísticos alternativos que den mayor soporte y estabilidad a los desarrollos actuales, la apuesta ahora no es solo promover por promover los destinos y atractivos de México en el extranjero,  es la diversificación y fortalecimiento de la misma oferta creando destinos sustentables  para no depender de un solo mercado.Descripción: http://turismoruralnacional.org.mx/wp/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif

    El turismo por su dinámica multidireccional  involucra diversos sectores de forma directa o indirecta, en el caso del turismo rural este toma como elemento de base actividades económicas íntimamente relacionadas a este medio.

    Prioritariamente debe buscarse propiciar escenarios cada vez mejores y apegados a las realidades existentes dentro de nuestras comunidades rurales, hagamos un breve análisis del modelo de turismo rural como agente para el desarrollo de las comunidades rurales.

    Son muchos los beneficios que puede traer consigo la práctica de este tipo de turismo, tanto para los pobladores locales, como para los propios turistas y más aún si se considera el potencial que existe en las zonas rurales del país, además de considerar que éste puede representar una excelente opción para el desarrollo integral de comunidades marginadas o desfavorecidas.

    El buscar alternativas de ingreso para las zonas rurales responde a la  necesidad de reactivación y fortalecimiento de  la economía de éstas regiones, debido a que actualmente en un buen porcentaje se limita al desarrollo de actividades primarias como la agricultura ganadería etc., lo que ocasiona bajos ingresos derivados de ellas, provocando con ello que la gente joven tienda a emigrar y el potencial humano disminuya. Debido a estos factores, el turismo rural se ha visualizado como una forma de diversificar la oferta turística dirigida a segmentos motivacionales que prefieren vacacionar en las comunidades rurales, además de ser una opción para obtener ingresos por este concepto provocando o  motivando  así el arraigo rural.

    Las estrategias deben ir dirigidas hacia una verdadera y real participación de las comunidades, asegurando la continuidad de las actividades propias del campo, una oportunidad laboral y el mantenimiento de su cultura y medio ambiente.

    Aquí es donde radica la importancia del modelo como una estrategia de recuperación y fortalecimiento del sector, el enfoque que se le da a las empresas de turismo rural en el país se orienta fundamentalmente a atender mercados de bajos recursos, por lo cual los ingresos por este concepto no son significativos.

    Un factor que influye en el carácter precario de muchos de los establecimientos de turismo rural en el país, es por un lado la escasa disponibilidad de recursos con que cuentan los propietarios de estos establecimientos y el nivel socio-económico que predomina en el campo y por otro el factor de continuidad, que en el caso de aquellos proyectos que acceden a algún apoyo o financiamiento por medio de alguna dependencia gubernamental, no son rentables por la falta de seguimiento y acompañamiento que deben tener, puesto que en su mayoría poco conocen y hasta en algunos casos desconocen lo que implica llevar una empresa de este tipo.

     Lo anterior se ve agravado por la falta de capacitación. Aquí cabe recordar que del orden del 70% del territorio nacional es propiedad del sector social (ejidatarios y comuneros). Gran parte de los atractivos turísticos del país están en sus tierras.

    El modelo de turismo rural también tiene la función estratégica de ayudar en la rehabilitación de áreas agrícolas deprimidas por las crisis económicas recurrentes en ciertas regiones,  provocando fenómenos como la emigración de los locales hacia los Estados Unidos o  hacia centros urbanos en donde la concentración de las actividades económicas les proporcionan expectativas de trabajo y que representa una problemática muy grave tanto para los municipios como para las grandes áreas urbanas.

    Uno de los retos de la actividad turística en nuestras comunidades es lograr la diversificación de los productos turísticos contraviniendo una marcada centralización del desarrollo turístico, a través de actividades que aporten elementos que deberán orientarse a satisfacer a los segmentos más específicos con propuestas creativas que permitan el disfrute de experiencias únicas y posicionen a los destinos de este como “sitios únicos”.

    Los productos turísticos deberán ser conformados a partir de las tendencias de los segmentos, en un marco de sustentabilidad, incorporando a las comunidades y procurando la rentabilidad de las empresas.

    Uno de los factores fundamentales para la creación  o generación de nuevos productos turísticos dirigidos a segmentos especializados como es el caso de la gastronomía,  es la creatividad y autenticidad, herramientas indefectibles para su desarrollo y consolidación, de esta manera es posible hacerlos más competitivos ante una creciente competencia nacional e internacional.

     Ahora bien, podemos mencionar que como una de las características mayormente representativas en el medio rural, la gastronomía toma un papel fundamental para el desarrollo de proyectos turísticos con los que se atienda a estos segmentos especializados dentro de un modelo de turismo rural.

    Haciendo hincapié en la necesidad  de crear alternativas que permitan la participación de las propias comunidades receptoras, para la diversificación de sus actividades y de su economía con la creación y retención de fuentes de empleo, para la rehabilitación de su arquitectura, para el reforzamiento de las actividades rurales y del campo, para la recuperación de las tradiciones gastronómicas así como de su difusión y promoción a través de estos establecimientos, este modelo estratégico pretende no solo aportar los elementos necesarios para que la oferta de servicio se fortalezca, sino que también aporta elementos con los cuales la explotación de los recursos disponibles se den en forma progresiva a través de diferentes fases, en las que el incremento de la demanda provocara la necesidad de ofertar servicios  complementarios, necesarios para consolidar un producto turístico rural integral.

    De esta manera, podemos pensar  en el diseño de rutas especializadas con las cuales este fortalecimiento consolide productos turísticos de calidad y sustentabilidad afectando directamente a los pobladores de dichas comunidades.


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